Innovadora impresora 3D de Argentina acelera la construcción de viviendas sociales
Redactado con inteligencia artificial.

La Universidad Nacional de La Plata y el Astillero Río Santiago han desarrollado una impresora 3D de gran escala que permite construir viviendas sociales en menos de 50 horas. Este sistema busca automatizar parte del proceso de edificación, facilitando la producción en serie de unidades habitacionales.
Desarrollo de la tecnología
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Astillero Río Santiago han colaborado en la creación de una impresora 3D de gran escala destinada a la construcción de viviendas sociales. Este proyecto reúne a equipos técnicos, investigadores y empresas locales que producen materiales de construcción.
Proceso de construcción
La impresora utiliza una mezcla cementicia de secado rápido, siguiendo diseños digitales. Se espera que las viviendas tengan una superficie de hasta 60 metros cuadrados y que la estructura básica se complete en aproximadamente 50 horas, un tiempo significativamente menor que el de la construcción convencional. Sin embargo, las instalaciones adicionales requerirán personal especializado.
Beneficios y capacitación
El sistema no solo pretende reducir costos y tiempos de ejecución, sino que también incluye la capacitación de vecinos, especialmente mujeres, para que participen en el mantenimiento de las viviendas. Además, se contempla la posibilidad de trasladar el equipamiento a diferentes terrenos para facilitar la construcción en serie.
Características de la impresora
La impresora tiene una estructura de pórtico de 6 metros de ancho y 11 metros de alto, y se mueve sobre carriles paralelos. Utiliza un sistema de brazos elevables para aplicar el mortero en las ubicaciones definidas por el diseño digital. El proceso requiere suministros de mortero, agua y electricidad, y puede llevarse a cabo de manera continua bajo supervisión técnica.
Contexto internacional
Este tipo de tecnología no es nueva; en Francia, se ha implementado un proyecto similar que logró construir viviendas sociales en menos de 55 horas. Este enfoque ha demostrado ser eficaz en la reducción de costos y en la aceleración de los plazos de construcción, estableciendo un precedente para futuras iniciativas en Argentina y otros países.
